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La Lucha por Sonora Por: José Darío Arredondo López |
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Como usted estará enterado, la contienda electoral por la gubernatura de Sonora aún no ha terminado.
El PAN persiste en la defensa de un triunfo que, de acuerdo a los votos, no le corresponde. La presencia del secretario particular de Vicente Fox, Alfonso Durazo Montaño, actual panista y prófugo del priísmo, demuestra que los intereses de Fox y el PAN están en juego en Sonora. A pesar de la negativa, es claro que la mano presidencial estuvo y está en el proceso electoral, lo que compromete el discurso de limpieza y transparencia tan recurrente en labios del titular del Ejecutivo federal, con acciones que revelan un grosero pragmatismo, ayuno en ética y respeto a la soberanía estatal de Sonora. Respecto a la limpieza de los correligionarios de Vicente Fox, puede decirse que trabajaron arduamente para inducir el voto a su favor. Incluso en las casillas, hubo ciudadanos que manifestaron haber sido “aconsejados” respecto a qué recuadro marcar en la boleta. Tal hecho ocurrió, por ejemplo, en Hermosillo, en la sección 0492, amén de otras acciones similares en diversas casillas. Los presidentes de casilla panistas se encargaron de evitar que hubiera testigos ciudadanos en el proceso de recuento, así como de cometer el “error” de guardar el acta del escrutinio dentro de las urnas, con lo que se entrampó el PREP, se maniató al Consejo Estatal Electoral para emitir un resultado electoral expedito y se crearon las condiciones para que el asunto pase a tribunales, antes de que el Congreso del Estado se pueda constituir en Colegio Electoral y decida el ganador. Se tiene la certeza de que en el Tribunal Federal Electoral la votación se puede manejar a favor del PAN, por la misma razón de que la Procuraduría General de Justicia se vio en la obligación de declarar improcedentes las acusaciones de lavado de dinero contra “Amigos de Fox” aunque reconoce financiamiento proveniente del extranjero, Hacienda se resiste a presentar una querella contra los mismos por el desaseo en el financiamiento de la campaña presidencial, y se declara sin responsabilidad alguna a Marta y Vicente Fox, por intervenir en las elecciones del Estado de México con recursos de la nación, como fue la invitación a empresarios mexiquenses en la residencia oficial de Los Pinos, en la que la esposa del presidente hizo política electoral. Están plenamente demostradas las triangulaciones de fondos asociadas a “Amigos de Fox” en las que se involucran empresas de Lino Korrodi y la familia Fox, en el marco de la campaña presidencial. Nadie puede ignorar la reciente acusación contra el Auditor Superior de la Federación, de recibir cheques por pago a servicios profesionales, cuando en el ejercicio privado de su profesión de contador realizó trabajos para el gobierno presidido por Carlos Salinas de Gortari, asunto que hoy se pretende usar para evitar siga su curso la detección de serias irregularidades en el Fobaproa, además de las cuentas de la presidencia de la República. Nadie puede o debe ignorarlo porque esto revela claramente un uso discrecional del poder, contrario a las leyes que aun nos rigen. El Estado y su conducción no se puede sujetar al capricho de su gobernante, sino a las leyes que hacen posible su ejercicio y, claro, la rendición de cuentas. Sólo en ese caso se puede hablar de limpieza y transparencia. A pesar de que según la revisión de las actas de escrutinio, finalmente reunidas la madrugada del sábado 12, y cuyo resultado fue dado a conocer por la consejera presidente del Consejo Estatal Electoral, Olga Armida Grijalva Otero, el ganador de la elección para gobernador es Eduardo Bours Castelo, del PRI, por una diferencia de 7923 votos (1.05% respecto al candidato del PAN), Ramón Corral Ávila se niega a reconocer el triunfo, pasando por alto la evidencia del voto. Si de lo que se trata es de violar la soberanía de Sonora, parece que Corral y el PAN escogieron la ruta adecuada, aunque la maniobra legaloide ofenda seriamente a los electores y genere las condiciones apropiadas para que se desate la violencia electoral, pronosticada ésta por Luis Felipe Bravo Mena en su visita de apoyo al candidato Corral en las postrimerías de la campaña. Resulta preocupante que un partido político, en este caso el partido en el poder, ignore la voluntad real de los electores y pretenda imponer, desde una óptica pragmática e inmoral, un triunfo que no le corresponde. Se ignora que esta acción autoritaria en nada favorece a la democracia y las expectativas despertadas por la oferta de Fox en el año 2000. En Sonora se presenta un fenómeno curioso: militantes del PAN hablan a los programas de radio a fin de expresar su inconformidad por las tácticas deshonestas de su partido. La iniciativa privada a través de sus cámaras exige respeto al resultado electoral. La iglesia pide lo mismo. Lo que está resultando de todo esto, es evidente: el PAN se fue por estrategias que funcionan para vender jabones o refrescos, no para gobernar un país que debe conservar su integridad territorial y su soberanía, porque no es una mercancía, sino una realidad social, histórico-cultural, económica y política. Sin duda el momento de Fox ya pasó. Los excesos se pagan y el precio es aceptar los errores cometidos por los votantes irreflexivos, a cambio de que las intenciones de cambio para mejorar sean una posibilidad real, un compromiso por cumplir. Correo electrónico: dario@rtn.uson.mx |
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