Buscar en:

Mándanos tu Artículo  Envíanos tu Artículo Sugerir al Autor Sugiere al Autor Enviar a un Amigo Envía a un Amigo

Tarjetas de crédito y analgésicos (Primera Parte)
Por: C.P. Rolando Escamilla González
Generalidades

La tarjeta de crédito bancaria es un instrumento de identificación que se utiliza para que una persona, a la que un banco le ha concedido un crédito en cuenta corriente, pueda ejercerlo a la presentación de la misma hasta por el monto máximo convenido.

Sin lugar a dudas es un instrumento que proporciona facilidades al tarjetahabiente, entre otras el no tener que llevar grandes sumas de dinero en efectivo consigo cuando viaja o va de compras, llevar un control de sus gastos, el pago de imprevistos etc. Pero no podemos decir lo mismo en materia de seguridad

No me refiero en este caso al uso indebido de su tarjeta o adicionales que posea, sino al riesgo implícito de poseer una.

Hoy en día el ser poseedor de una o varias tarjetas de crédito trae consigo doble dolor de cabeza, al momento de liquidarlas y/o el de ser presa de algún “caza tarjetas”

El fraude de tarjetas en México:

El fraude de tarjetas de crédito fue de cerca de 60 millones de dólares durante el 2002. Se calcula que los datos robados de una sola tarjeta son utilizados tres veces para hacer transacciones fraudulentas, con un promedio de 250 dólares cada una.

De acuerdo con especialistas, a nivel regional el monto total por fraudes alcanza 151 millones de dólares y quienes los ejecutan buscan obtener efectivo para financiar otras actividades delictivas, como compra de armas, droga, tráfico de personas y órganos

Uno de los mayores problemas para enfrentar este delito es que la legislación en México es débil y no se considera como delito grave al menos en todas las entidades del país.

La necesidad de modificar los códigos penales locales de México para tipificar el fraude con tarjetas como un delito grave y elevar las penas, ya que de 80 personas detenidas por falsificación de 2002 a la fecha, 40 por ciento salió libre

El Código Penal Federal establece en su artículo 240 bis. De 3 a 9 años de prisión y de 150 a 450 días de multa al que produzca, introduzca, enajene o altere tarjetas o documentos utilizados para el pago de bienes y servicios o para disposición en efectivo.

De los 32 estados de la República Mexicana, únicamente el D.F. Edomex, Puebla, Jalisco y Quintana Roo tipifican este delito como grave

Las entidades donde los emisores de tarjetas registran mayores pérdidas por estos delitos son: Distrito Federal con 30 por ciento, Jalisco con 15 por ciento, Nuevo León con 8 por ciento, Estado de México con 7 por ciento, y Quintana Roo con 6 por ciento

Los comercios en los que se cometen estos delitos son supermercados, tiendas departamentales, restaurantes y bares, principalmente a través de un lector de bandas magnéticas o "skimming", mediante el cual se "clonan" los plásticos.

El monto promedio del fraude con tarjetas es de 250 dólares, y por cada mil pesos de venta, 15 pesos son fraudulentos.

Por tipo de fraudes en la región, 14 por ciento son por robo de tarjetas, nueve por ciento por tarjetas no-presentes (cuando el plástico no queda a la vista del tarjetahabiente), ocho por ciento por pérdida, tres por ciento por plástico no recibido, y dos por ciento por usurpación.

En América Latina el fraude con tarjetas de crédito y otros medios de pago ascendió a 151 millones de dólares en 2002, de los cuales México representó 40 por ciento.

Los tipos de fraude que se realizan en México son falsificación, con 73 por ciento; robos, con 12 por ciento; tarjetas no presentes y pérdida, con 7 por ciento cada una, y usurpación de identidad, con 1 por ciento.

En el mundo:

Costa Rica

Los comercios que participen en fraudes con tarjetas de crédito o débito no podrán volver a negociar con ese tipo de documento pues ningún emisor les firmará contrato alguno de afiliación.

Esta es una de las principales medidas adoptadas por emisores y bancos, según un acuerdo firmado la semana anterior por la Asociación Bancaria Costarricense (ABC).

El documento establece que cuando un emisor compruebe que determinado establecimiento se prestó para un fraude, deberá comunicarlo a los demás para que también lo desafilien.

El acuerdo lleva la firma de las principales empresas emisoras del país, como Credomatic, Aval Card y el Banco Nacional, entre otras. También participaron las llamadas “adquirientes”, incluida ATH, que suministran las conexiones y el equipo para hacer las transacciones.

Según el reglamento, antes de que el negocio quede proscrito el emisor será responsable de probar que el establecimiento comercial tomó parte en la estafa. Si se concluye que solo participó un empleado por su cuenta no se aplicarán las sanciones.

Pero si los cuerpos de seguridad de los emisores demuestran que el comercio está involucrado, lo comunicarán inmediatamente a los demás para que todos lo inhabiliten.

Los emisores también se comprometieron a desafiliar a un comercio si no registra transacciones en seis meses y si el índice de reclamos es superior al 8 por ciento de su facturación.

Las estafas con el llamado “dinero plástico” son un eterno dolor de cabeza para los emisores. Solo de noviembre pasado a marzo del 2003 se detectaron fraudes por ¢100 millones, indicó Jorge Bonilla, funcionario del Banco Nacional y coordinador del grupo que redactó el documento.

Los fraudes con dinero plástico afectan principalmente a las empresas emisoras. Sin embargo, dependiendo de la modalidad del delito, también el tarjetahabiente o los establecimientos comerciales pueden verse afectados.

Según los contratos de la mayoría de tarjetas, la persona que escoge esta forma de pago deja de ser responsable por un fraude en el momento en que reporta la pérdida o el robo del respectivo documento.

En el caso del “gemeleo” (copiar la información en otra tarjeta) el tarjetahabiente no tiene responsabilidad en el fraude.

Por otra parte, si al comercio se le comprueba negligencia a la hora de tramitar la compra también podría pagar por el fraude. No obstante, el mayor daño recae en los emisores.

España:

Una mafia internacional de pirateo de tarjetas de crédito ha desplumado las cuentas de centenares de clientes. En los últimos días, tanto en la policía como la Guardia Civil de la provincia de A Coruña se han presentado cientos de denuncias de ciudadanos que, al comprobar los cargos de sus tarjetas, vieron que se les cobraban artículos adquiridos en Malasia, Melbourne, Sudáfrica, Venezuela y Estados Unidos, destinos a los que no habían viajado. Un número indeterminado pero muy numeroso de ellas se presentaron en la capital gallega.
Califica este Artículo
Excelente Muy Bueno Bueno
Regular Malo . . .
.

Para una mejor consulta de este producto se recomienda utilizar el navegador
Microsoft Explorer 4.0 (o superior) o Netscape Navigator 4.0 (o superior).