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Tarjetas de crédito y analgésicos (Segunda Parte)
Por: C.P. Rolando Escamilla González
Uno de los robos más cuantiosos afectó a un compostelano, que recibió cargos en su Visa de 5.500 euros (unas 900.000 pesetas) por supuestas compras en comercios de Melbourne (Australia).

En este caso fue la propia caja de ahorros la que puso la estafa en conocimiento del cliente y canceló el pago de las facturas falsas presentadas a su nombre.

Las tarjetas de crédito copiadas en muchos casos no habían salido siquiera de la cartera de sus propietarios. Ni habían sido robadas ni sus titulares las habían usado para comprar nada en Internet. La investigación en marcha baraja, en cambio, la posibilidad de que los datos de las tarjetas fueran robados, adquiridos a “hackers” o pirateados "en bloque", o incluso accediendo al banco de datos de la entidad.

Admitieron que sus tarjetas "han sido víctimas de una red internacional que periódicamente actúa con estos u otros medios". Sin embargo, se negaron a precisar ni el número de tarjetas de crédito de su entidad que se han visto afectadas hasta el momento por este fraude, ni cuanto dinero supone la estafa. La entidad sí aseguró, en cambio, que ha adoptado "todas las medidas necesarias, técnicas y jurídicas, para evitar nuevos casos", y que está colaborando.

Los clientes que se hayan visto afectados "no sufrirán ningún perjuicio", garantizaron.

Aunque Caixa Galicia tampoco quiso confirmar el método a través del cual se han falsificado sus tarjetas, uno de los que podrían haberse utilizado es el Credi master. Con este nombre se conoce un elaborado programa informático que va generando posibles combinaciones de números de tarjeta hasta dar con uno real. A partir de ahí, secuencialmente, se van localizando otras de la misma entidad hasta que el banco o caja se ve obligado a anularlas todas y modificar su numeración.

En los últimos meses se han presentado en Santiago denuncias por fraude de tarjetas Visa de otras entidades bancarias. En ellas se cargaron facturas de comercios del extranjero, fechados varios días después de que sus titulares regresaran a España. El modus operandi fue, en esos casos, distinto, ya que sus tarjetas acababan de ser renovadas, por lo que se sospecha que los datos pudieran salir de las empresas que elaboran las bandas magnéticas.

Las estafas con tarjetas de crédito en España se han duplicado en el último año, según los datos del grupo de fraudes con medios de pago de la policía. Las denuncias por estos hechos suponen ya el 70% de todas las que se tramitan relacionadas con delitos económicos, cuando antes superaban ligeramente el 30 por ciento. La forma de pirateo más novedosa de las detectadas hasta el momento es la conocida como skimming. Cuando un cliente paga en un comercio el empleado copia la banda magnética con un lector de tamaño mínimo que puede llevar oculto en cualquier sitio.

Cada semana se venden decenas de miles de números de tarjetas de crédito robados a través de Internet. Los ladrones son grupos de” hackers”, las venden a través de una red de ciberbazares y los compradores son, principalmente, mafias de la antigua Unión Soviética, Europa del Este y Malasia.

Los fraudes de tarjetas de crédito originan unas pérdidas al sistema financiero que superan los mil millones de euros anuales, según un estudio de Celent Communications. Los titulares no suelen tener responsabilidad en los cargos fraudulentos, pero el costo para los comercios puede ser dramático.

En agosto del año 2002, la policía autonómica detuvo en Barcelona a nueve personas, dos de ellas trabajadores de la empresa concesionaria de la autopista A7. La causa fue la falsificación de 60000 tarjetas de pago. Noticias así, lamentablemente ya son demasiado frecuentes.

Las cifras de este tipo de fraude son muy elevadas, por ejemplo en el Reino Unido los fraudes en 1999 fueron 20000 y el año siguiente 53000. En EE.UU. el año pasado, según el FBI, el fraude alcanzó los 1000 millones de dólares, mientras que en Europa alcanzó los 600 millones de euros.

La consultora Meridien Research ha efectuado un estudio sobre los fraudes “online”: si en los próximos cinco años no se desarrolla la tecnología necesaria para evitar estos fraudes que se realizan con las tarjetas de crédito y débito, se pueden llegar a perder en EE.UU. hasta 15500 millones de dólares

Las reclamaciones más habituales se deben al uso de tarjetas robadas y copiadas o duplicadas, siendo está última opción la más habitual. Este fraude mediante “clonado” consiste en el duplicado de las tarjetas, sin ser sustraídas, por lo que el propietario no se da cuenta hasta el momento en que recibe el extracto de operaciones a final de mes.

El procedimiento de estos delincuentes es mediante lectores de banda magnética que de forma disimulada ubican cerca el dispositivo habitual de lectura en el momento del pago. Este sistema fue el usado por los dos empleados de la A7.

Un porcentaje elevado se debe a tarjetas perdidas o robadas. Otro fraude, aunque de menor importancia se origina sin necesidad de disponer físicamente de la tarjeta. Se trata de personas que obtienen el número y fecha de caducidad de la tarjeta para luego comprar artículos; el peligro suele proceder de sitios de Internet y tele marketing que ofrecen servicios no existentes en la realidad.

Otra versión del fraude es mediante tarjetas que no llegan al titular, alcanza un 4% de todos los fraudes. Algunas empresas no activan las tarjetas hasta que el titular solicita la activación mediante una llamada telefónica.

Los sectores más afectados son las gasolineras y autopistas (con un 18 y 9.4 % respectivamente, según Servired), seguidos de textil, electrodomésticos, perfumería. Según VISA España se percibe un incremento del fraude en agencias de viajes y líneas aéreas, por lo que estas compañías han incrementado las medidas de seguridad en los pagos.

En España durante el año 2002. Los fraudes que soportaron los bancos ascendieron a 45.1 millones de euros, de los que un 10% corresponden a la falsificación de titularidad en las compras a distancia. El fraude a Servired, en 2001, fue del 0.01% de los importes y el 0.03% de las operaciones, importando 6940000 euros, magnitud que no se considera relevante.

En caso de estafa según las circunstancias puede que pierda el usuario, el emisor o el establecimiento. En el caso de la A7, las entidades bancarias sufrieron las pérdidas. El que mucha gente sea estafada en pequeñas cantidades, hace pensar que muchos casos no se denuncien y que la cifra real sea muy superior a la facilitada por las empresas de medios de pago.

La Comisión Federal de Comercio (FTC) de Estados Unidos, el organismo que supervisa la competencia y se encarga de la protección de los consumidores, acaba de publicar una lista con los 10 fraudes más comunes que se pueden realizar a través de Internet.

El decálogo de la Comisión Federal de Comercio, realizado a partir de las denuncias efectuadas por los propios consumidores, considera que entre los supuestos más frecuentes, se encuentran las tarjetas de crédito: En algunos sitios de Internet, especialmente para adultos, se pide el número de la tarjeta de crédito con la excusa de comprobar que el usuario es mayor de 18 años. El verdadero objetivo es cobrar cargos no solicitados.

En 1996, Europay, Matercard y VISA crearon un grupo de trabajo para reemplazar la tecnología usual, dando lugar a EMV, que consiste en tarjetas con un circuito electrónico (tarjetas inteligentes con “chip”).

Este sistema ofrece mucha más seguridad, aunque no es absoluta. Otra ventaja es que permite nuevas opciones como la venta por teléfono móvil.

A partir del año 2005, VISA y Matercard han declarado que no se harán responsables de los fraudes con tarjetas sin el sistema de chip; momento en que se espera que dos tercios de las tarjetas emitidas en Europa, unos 200 millones, ya lo incorporen.
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