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Redefiniendo labores
Por: José Darío Arredondo López
Se entera uno que el Estado Mayor Presidencial (EMP) pasó a ser una especie de grupo selecto de acompañantes uniformados que, a cargo del erario público, atienden las actividades privadas de la esposa del presidente y ¡por qué no!, de la familia del mismo. Además de acompañar simplemente, sirven de aparato de seguridad, edecanes y enlace a conveniencia de la esposa, ya que ahora no sólo coordina su participación en actos oficiales, sino que la organiza y supervisa.

En buen español, significa que la figura presidencial deja de ser el objetivo del cuidado del EMP, en un acto republicano con sabor a historia, si recordamos la famosa “Marcha de la Lealtad” protagonizada por los cadetes del H. Colegio Militar en apoyo de don Francisco I. Madero, y significando la preeminencia de lo civil sobre lo militar.

La subordinación del poder militar al civil marca nuestra llegada a la civilidad republicana, tras una etapa sangrienta de nuestra historia. El poder de las leyes subordina al de las armas, en un marco de relaciones que permiten la democracia, la justicia social, el respeto a las instituciones, la legitimidad del ejercicio de la autoridad.

Pero, si la figura presidencial deja de ser el objetivo, ¿cuál es, entonces? Pues la “pareja presidencial”. Así las cosas, la ocurrencia de Fox de lanzar a la arena de las instituciones políticas mexicanas la figura matrimonial que corresponde a otra esfera de relaciones, sirvió para modificar el reglamento del EMP y transformarlo en una agencia de guardias privados pagados con dinero público, de suerte que el servicio de las armas tiene su parte rosa en el otrora venerable cuerpo. Se privatiza lo público, lo histórico, lo que es, o fue, un símbolo de la civilidad republicana.

El gobierno del cambio está empeñado en la trivialización de las instituciones nacionales, por ignorancia en el mejor de los casos, o por rencor histórico de la extrema derecha al nacionalismo acuñado en el siglo XIX y refrendado en las primeras décadas del XX.

La hazaña del cambio en el reglamento del EMP no sería tan altamente perniciosa si no fuera porque vulnera instituciones, las vacía de contenido y las subvierte en aras de un concepto erróneo del ejercicio público. Pasa por encima de la Constitución dado que en la práctica, el ejercicio del Poder Ejecutivo deja de recaer en un individuo que es el Presidente de la República. De ser un poder ejercido unipersonalmente, pasa a ser compartido por la relación marital; es decir, se extiende a la familia del presidente.

La confusión entre lo público y lo privado permite acciones arbitrarias, autoritarias porque escapan de los límites de lo legal para pasar al ámbito de los caprichos personales: se confunde la propiedad con el ejercicio del cargo público. Pero el problema radica en que el capricho se convierte en norma, en reglamento del EMP, como es el caso, legalizando el capricho, el antojo personal.

Si el reglamento del EMP ha cambiado al contener la ampliación de ciertas funciones y tareas, donde parece imponerse una relación conyugal, ¿por qué no cambia su nombre? Pudiera ser EMM, es decir, Estado Mayor Matrimonial, o Estado Mayor de la Familia Presidencial (EMFP), con lo que estaría satisfecha la idea foxista de que el servicio público admite no sólo su disfrute sino el abuso del mismo.

México vive la aberrante parodia de una familia en uso, disfrute y abuso del poder, ensombreciendo las expectativas de la llamada “transición hacia la democracia”, la promesa de transparencia, respeto a la ley, y sobriedad republicana. Somos un país traicionado por la incompetencia, la frivolidad, la cursilería y el reumatismo mental; también por el asalto conyugal del Poder Ejecutivo y la disminución de las instituciones en el respeto, dignidad, prestigio y ejemplaridad de que gozaron en otros tiempos. El EMP es una parte del ejército cuya especial cercanía con el Presidente sellaba un pacto de respeto institucional. Ahora se le despoja de su significado histórico. ¡Cuán lamentable!

Correo electrónico: dario@rtn.uson.mx
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