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Huevos a la Mexicana
Por: C.P. Rolando Escamilla González
La creencia general anterior era que Zedillo no servía. Actualmente se dice que Fox no sirve. Y, el que venga después de Fox tampoco servirá para nada.

Por eso estoy empezando a sospechar que el problema no está en lo ladrón que haya sido Salinas, o en lo hablador que fue Fox. El problema está en nosotros.

Nosotros como pueblo. Nosotros como materia prima de un país.

Porque pertenezco a un país donde la "viveza" es la moneda que siempre es valorada tanto o más que el dólar. Un país donde hacerse rico de la noche a la mañana es una virtud más apreciada que formar una familia a largo plazo basada en valores y respeto a los demás.

Pertenezco a un país donde, lamentablemente, los periódicos jamás se podrán vender como se venden en Estados Unidos, es decir, poniendo unas cajitas en las aceras donde uno paga por un solo periódico y saca un solo periódico dejando los demás donde están.

Pertenezco al país donde las empresas privadas son papelerías particulares de sus empleados deshonestos, que se llevan para su casa, como si tal cosa, hojas de papel, bolígrafos, carpetas, marcadores y todo lo que pueda hacer falta para la tarea de sus hijos.

Pertenezco a un país donde la gente se siente triunfal si consigue volarse el Cablevisión del vecino, donde la gente inventa a la hora de llenar sus Declaraciones de Hacienda para no pagar o pagar menos impuestos.

Donde nuestros diputados y senadores trabajan dos días al año (y cobran todos los demás como altos ejecutivos) para aprobar una reforma (miscelánea) fiscal al vapor que lo único que hace es hundir al que no tiene, fregar al que tiene poco y beneficiar solo a unos cuantos.

Un país donde un poco más de cien millones de mexicanos padecen de alzheimer y olvida los atropellos y corruptelas de sus gobernantes premiándolos nuevamente con su voto.

En donde mi contemporáneo más acaudalado , no es aquel que tiene varias maestrías y doctorados o que trabaja incansablemente en sus negocios, o ocupa puestos directivos de gran responsabilidad en la iniciativa privada; sino aquel que ocupo por un corto tiempo un puesto mediocre en la burocracia.

Donde los altos mandos de los cuerpos de seguridad e imparticiòn de justicia han tenido antecedentes penales y usan vehículos ilegales, robados o propiedad de narcotraficantes para hacer su labor de “salvaguardar” a la comunidad.

En donde con nuestros impuestos se construyen academias y adiestran a policías que al graduarse se convierten gran número de ellos en delincuentes.

En donde se guardan tradiciones ancestrales, como la Santa Inquisición, solo que ahora se le denomina Procuración de Justicia.

Pertenezco a un país donde las licencias de conducir y los certificados médicos se pueden "comprar", sin hacer ningún examen. Un país donde puede subir una persona de edad avanzada, o una mujer con el niño en brazos o algún minusválido y la persona que viene sentada en el asiento especial para estas personas se hace la dormida para no dárselo y si alguien le reclama se levantará pero para dar un golpe o decir una mala palabra.

Un país en el cual la prioridad de paso es para el coche y no para el peatón.

Un país donde su gente que esta llena de faltas, pero que disfruta criticando a sus gobernantes.

Mientras más le digo rata a Salinas, mejor soy yo como persona, a pesar de que apenas ayer me consiguieron todas las preguntas del examen de matemáticas de mañana.

Mientras más le digo falso a Fox, mejor soy yo como mexicano, a pesar de que apenas esta mañana me fregué a mi cliente a través de un fraude que me ayudó apagar algunas deudas.

No. No. No. Ya basta. Como materia prima de un país, tenemos muchas cosas buenas nos falta mucho para ser los hombres y mujeres que nuestro país necesita.

Esos defectos, esa "viveza" congénita, esa deshonestidad a pequeña escala que después crece y evoluciona hasta convertirse en casos de escándalo, esa falta de calidad humana, más que Salinas o que Fox, es lo que nos tiene real y francamente mal.

Lo siento. Porque, aunque Fox renunciara hoy mismo, el próximo presidente que lo suceda tendrá que seguir trabajando con la misma materia prima defectuosa que, como pueblo, somos nosotros mismos.

Y no podrá hacer nada, no tengo ninguna garantía de que alguien lo pueda hacer mejor, pero mientras nadie señale un camino destinado a erradicar primero los vicios que tenemos como pueblo, nadie servirá.

Ni sirvió Salinas, ni sirvió Zedillo, ni sirve Fox, ni servirá el que venga.

¿O qué?, necesitamos traer a un dictador, para que nos haga cumplir la ley con la fuerza y por medio del terror.

Aquí hace falta otra cosa. Algo más que cacerolazos, o cuetones. Y mientras esa "otra cosa" no empiece a surgir desde abajo hacia arriba, o desde arriba hacia abajo, o del centro para los lados, o como quieran, seguiremos igualmente condenados, igualmente estancados.

Es muy sabroso ser mexicano, y "vivir a la mexicana". Pero cuando esa mexicanidad autóctona empieza a hacerle daño a nuestras posibilidades de desarrollo como Nación, ahí la cosa cambia . . .

No esperemos encenderles una velita a todos los Santos, a ver si nos manda un Mesías. Nosotros tenemos que cambiar, un nuevo presidente con los mismos mexicanos no podrá hacer nada.

¡VIVA MÈXICO SEÑORES!

Autor: cibernauta anónimo
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