|
|
|
|
||||||||||
|
||||||||||
|
Faldas Por: José Darío Arredondo López |
||
|
Asombrados apenas por la brevedad del sexenio y la futilidad del gobierno, apenas hay tiempo de reflexionar acerca de la manipulación del tiempo y el espacio constitucional, sea por el propio jefe del ejecutivo, sea por los funcionarios del gobierno que integran el gabinete legal y el ampliado, en donde de manera extralógica se cuela la figura de “primera dama”.
El azoro significa una respuesta tardía de lo que era inminente: la crisis del neoliberalismo mexicano se palió a través de declaraciones en los medios de comunicación y la sustancia del ejercicio de la autoridad devino en lapsus declarado mala interpretación de las palabras presidenciales. Ahora, que parece que el vocero presidencial, Rubén Aguilar, funge como oráculo en las sesiones matutinas de emisión de acertijos, el titular de la oficina presidencial revela la verdadera esencia de su gobierno: el cambio consiste en el desprecio absoluto a las formas republicanas y a la erección del capricho como guía y proyecto nacional. Las cifras del desempleo abierto, del deterioro de la capacidad adquisitiva del salario y la emigración forzosa a Estados Unidos, desde luego que no encajan en la realidad de un pueblo iluminado por la vocación democrática de su gobierno, y es que el cambio, de ser una expresión fenomenológica, pasa a ser una realidad congelada en las siglas del PAN, bajo el supuesto de la acción gubernamental a cargo de la figura presidencial. La democracia y el sentido común parecen condicionar su ejercicio a la visión presidencial que se contrapone, sin que la creatividad presidencial remonte la realidad del absurdo convertido en declaración sujeta a malas interpretaciones y a posterior aclaración. Pero las malas interpretaciones tienen un campo más que fértil para prosperar, si se analizan objetivamente las afirmaciones presidenciales ante cualquier auditorio. La aparente defensa de sí mismo, permite que la imaginación quede relevada de cualquier responsabilidad, si atendemos al estricto sentido de la frase que nos señala que los críticos del “cambio” han de querer el plátano “peladito y en la boca”. Más allá de coloquialismos frutífagos, maravilla la toma por asalto, legal por si queda duda del poder presidencial de dar la palabra a quien se le pegue en gana, del micrófono en reciente reunión panista: la señora Mart(h)a fuera de programa pero con la introducción presidencial, habla acerca de que tiene faldas y agallas, y que su gobierno (el de su marido, según se rectificó) habrá de ser defendido. El asunto tiene el antecedente de que el presidente Fox, en una reunión con ganaderos, coló el tema de las faldas de la dama poniéndola como ejemplo de que aquí se ha dado el cambio, porque antes (lugar de violaciones sin cuento a la legalidad constitucional), una presidencia, una primera dama, no había demandado a la prensa, y menos lo había hecho contra una “pseudoperiodista” que engaña y miente, refiriéndose a Olga Wornat, autora del libro “Crónicas malditas”. La sentencia presidencial al caso de la periodista (sin el “pseudo”) Wornat, actualmente en los tribunales, pudiera interpretarse como una asunción de funciones y facultades que corresponden al ministerio público y al juez de la causa, y no precisamente al titular del ejecutivo federal. Claro que esta declaración-sentencia del señor presidente no va a afectar los derechos de la periodista, porque se parte del supuesto de que existe independencia del poder judicial, y que, en todo caso, el señor presidente actúa como marido y no como el jefe de las instituciones nacionales. Quizá en ese carácter familiar, el presidente le abrió el espacio en la reunión de panistas a su esposa, a fin de que defendiera su condición de mujer, de ciudadana común sin ninguna especie de protección ilegal o tráfico de influencias. El ejercicio de ciudadanía a que nos tienen tan acostumbrados, seguramente constituirá un ejemplo de la verdadera naturaleza del cambio, que se convirtió en gobierno, en norma de conducta, en código de ética y moral cívica, en ejemplo personal y en forma humanista de ejercer el poder, a pesar de la Constitución Federal que, según parece, aún nos rige. Pero las buenas noticias también son noticias. Fox nos augura que el próximo gobierno será también del PAN, animado por el éxito de su gestión, más allá de las malas interpretaciones, de los ataques a la “señora Marta”, de la defensa de la familia presidencial y de sus pequeños privilegios que le vulgo considera violaciones a la ley, y es que el modelo acuñado por el panismo no puede fallar: humanismo social. Las maravillas de la creatividad sexenal salen más baratas por docena, al cabo que el país cuenta con instituciones sólidas, tan es así que han aguantado los embates de la ignorancia y la falta de compromiso social del gobierno del cambio. Si aguantaron esto, ¡por qué no otros seis años más! Correo electrónico: dalmx@yahoo.com |
| Para una mejor consulta de este producto se recomienda utilizar el navegador Microsoft Explorer 4.0 (o superior) o Netscape Navigator 4.0 (o superior). |