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El Peje
Por: José Darío Arredondo López
Una multitud que cifraba poco más de dos mil personas se dio cita en el lugar de la convocatoria: el Expoforum de Hermosillo. Se podrá decir que dos mil gentes son poca cosa, pero en las arideces de Sonora quizá tenga un significado particular.

En diversos rumbos de la geografía sonorense existe el registro de entusiastas concentraciones de simpatizantes del ex jefe de gobierno del DF. Lo suficiente para que nadie dude de su capacidad de convocatoria y sea considerada con seriedad su candidatura.

La campaña por la presidencia de la república que culminará en el proceso electoral del 2006, es un evento que mueve piedras y conciencias, a pesar de que la condena al populismo tiene visos de política de Estado al emanar de la boca, a partir de ciertos movimientos de la lengua presidencial.

La expresión “populismo” ha venido a representar lo malo y lo feo de la política mexicana, de acuerdo a la visión neoliberal de don Vicente de Sahagún. El populismo de lo que pudiera ubicarse en la izquierda, permite que el propio de la derecha pase malos ratos de cara a los reflectores nacionales.

Paso a explicar el punto: Cuando Vicente Fox se dedica a repartir centavitos a lo largo y ancho de la república, en un intento de demostrar que su gobierno es la encarnación de la democracia, confunde el asistencialismo que propicia la apariencia de cambio en la situación económica de los ciudadanos más amolados o simplemente amolados, con la democracia y la rendición de cuentas.

Tal confusión radica en su ignorancia respecto a lo que es el marco legal mexicano, en el que se deben de manejar los funcionarios públicos de manera estricta y puntual. Al haber ignorancia cuando no desprecio por el estado de derecho, se juega con la apariencia de actos de gobierno cuando se trata de apariciones en escena representando una parodia de santidad, de amor al prójimo, de verdadera generosidad.

Tal es el caso de los trapos usados que donó Martha Sahagún a una asociación de beneficencia. Los dichos trapos usados fueron comprados con dinero público y estaban, por supuesto, bajo el control de la secretaría de la función pública. Pero el efecto que se pretendió lograr, fallidamente, fue el de la “transparencia y la rendición de cuentas” al “lavar” su despilfarro con el acto de donación.

Pero, trapos aparte, la acusación o calificativo de “populista” contiene elementos de descalificación apresurada, como si a través de ésta pudiera cambiarse la percepción que el ciudadano tiene de un gobierno que, al final, de plano no ha sabido para qué fue electo.

La farsa foxista permite suponer que el PAN, el partido que antes era oposición de derecha y que pasó a ser gobierno de ultraderecha, no es necesariamente opción para la contienda y la presidencia a partir de 2006.

Lo fácil sería que el candidato del PRD la emprendiera señalando los errores traducidos en dispendio, pedante cursilería, ignorancia supina del pan-foxismo, pero parece que don Andrés Manuel tiene otras cosas en mente: exponer su punto de vista de cómo deben ser las cosas, sin estridencias, sin los desplantes teatrales del candidato Fox, que pateaba dinosaurios de juguete y pisaba alimañas imaginarias.

López Obrador presentó una actitud serena, convincente, conciliadora dentro de su posición manifiestamente contraria al discurso privatizador de Fox y asociados: No a las llamadas “reformas estructurales”.

Desde luego que algunas de las declaraciones previas de don Andrés Manuel pudieran sonar desproporcionadas, como aquella de irse a vivir al Palacio Nacional y dejar para el turismo Los Pinos. ¿Para qué? ¿A quién beneficiaría que el presidente tuviera un apartamento en Palacio? ¿Qué no hay formas más aterrizadas de expresar sobriedad republicana?

Quizá esto en particular sólo sea una muestra folclórica de una determinada concepción del ahorro, pero lo cierto es que la nación requiere que la atención gubernamental se centre en problemas de fondo, que tienen que ver con el modelo económico y la filosofía política de lo que pudiera ser un nuevo gobierno.

Desde luego que el licenciado López Obrador ha tocado puntos relevantes en su discurso, impreso en forma de libro sobre los compromisos con la nación. Por supuesto que de los precandidatos actualmente en fila, resulta prometedora su posibilidad.

Como quiera que sea, la asistencia lograda en su paso por Sonora, demostró que solamente el gobernador, hablando quizá únicamente como el ciudadano Bours, empresario avícola del sur del Estado, parece estar empeñado en impedir “a como de lugar” que López Obrador llegue a la presidencia de la república. El pueblo, según se vio, ya opinó lo contrario.

Quizá lo más saludable sea observar con cuidado, con objetividad, las campañas en marcha, los pronunciamientos, los discursos, los documentos, los propósitos, los recursos, los medios: el futuro de México se bosqueja más allá de Los Pinos.

Correo electrónico: dalmx@yahoo.com
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