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La cuestión electoral Por: José Darío Arredondo López |
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La frialdad del clima contrasta con la beligerancia político-electoral de los partidos que, siendo tales, luchan por recoger pedazos de una sociedad dividida y turulata, asediada por la penuria económica y acicateada por el deseo de seguir conservando el alma pegada al espinazo.
La disputa por los votos permite que la pujante industria de la mentira organizada en novedosos formatos mediáticos penetre en el entrecejo de usted y yo con el ánimo de manipularnos y lanzarnos como “trompos chilladores” por la ruta del voto para tal o cual candidato. Resulta que somos, usted y yo, blancos temporaleros de los cazadores de ciudadanos en pleno uso de sus derechos políticos y, por tanto, orejas en las cuales se habrán de descargar los contenidos gástricos y hepáticos de los representantes y abanderados de las diversas siglas en puja. Las pantallas de los televisores y los cuadrantes de la radio emitirán las ondas que significan la buena nueva ciudadana, el posible logro de metas que permitirán consolidar la democracia, la vigencia de un partido y la consolidación de un proyecto; también significarán continuidad, más de lo mismo, el avance de la derecha y la ruina de las instituciones. De cualquier manera, la voz y la imagen de los candidatos llenará los bolsillos de las empresas del ramo y las cabezas de los espectadores en la intimidad de su hogar, de su vehículo en marcha, de su atención visual en el tráfago cotidiano. La zanahoria política se pone delante de la liebre ciudadana, y a correr tras ella. Asimismo, los receptores humanos habrán de llenarse del largo anecdotario ligado a los personajes voluntarios o no de la política: que los hijos de Martha Sahagún gozan de una magnífica salud económica gracias a la sombra que los cobija; que la ignorancia supina de Vicente Fox (José Luis Borgues, la conjugación del verbo haber sin hache y “ambos cuatro”, entre muchas otras) es una prueba tangible de que vale más suerte que cerebro; que la cultura de Martha Sahagún habla de la equidad de género y del “empoderamiento de la mujer” con la claridad con que lo hace la escritora india “Rabina Gran Tagore”, según cita de la propia señora, digna pareja del presidente, ahora dedicada a corregirle el sexo al escritor Rabindranath Tagore. También vale la pena recordar el aserto de Manuel Espino, líder del PAN, cuando señala que, de conservar el poder, la Constitución deberá ser reformada en materia de religión y de laicicidad de la educación, porque fue hecha para otro momento histórico. Conviene estar al tanto de las reformas legales que están siendo generadas por el H. Congreso de la Unión, en el sentido de abrir las puertas a la inversión privada en materia de energía, como es el caso de la cogeneración eléctrica por parte de Pemex, con lo que se abre la puerta a la participación privada extranjera creando un mercado paralelo. No está mal recordar que los H. diputados federales desestimaron recientemente el trabajo de la comisión que investiga el enriquecimiento explicable de los hijitos Bribiesca- Sahagún, al acortar el plazo del informe de la comisión ex profeso al 31 de diciembre, plazo perentorio que fue avalado por los diputados del PAN, la oposición del PRD y la conveniente abstención del PRI. La impunidad gana terreno en el Poder Legislativo y la nación chupa Faros. También, en el plano local de Sonora, vale considerar la situación que se vive en el Consejo Estatal Electoral, cuyo presidente, el abogado Valencia, resulta embarrado por haber salido del Poder Judicial Federal al cometer algún errorcillo que permitió la liberación de narcotraficantes, para luego eliminar de su currículum vitae el dato, con lo que pudo llegar al importante cargo electoral burlando el ojo escrutador del Congreso del Estado. El abogado Valencia ahora quiere litigar el caso y permanecer al frente del organismo, alegando que él fue electo de acuerdo a las reglas fijadas por el propio congreso, dejando de lado el pequeño detalle de su omisión. El ocultamiento de información inicial da lugar a pensar en dolo, ventaja maliciosa y ganas de verles la cara a los representantes populares. En estas condiciones, la renuncia de todo el consejo toma forma de reclamo y exigencia por parte de los partidos PAN, PRD y PT. El PRI navega con bandera legaloide y se hace el occiso, como anticipando desenlaces que en el plano nacional son algo más que una posibilidad remota. La contienda electoral del 2006 será, salvo error u omisión, costosa, demagógica, mediática, y ausente de un verdadero contenido democrático. La lucha por la presidencia la darán los diseñadores de imagen, los consorcios televisivos, las agencias de publicidad, los encuestadores, la sórdida maquinaria del embute, los corredores financieros del narco y la cursilería discursiva de la derecha en el poder. Quizá el mejor antídoto contra la mediocridad ambiente lo sea el sano escepticismo, la puesta en duda de cualquier tipo de discurso, la duda como defensa de la integridad mental y una buena dosis de sentido del humor. El México del “cambio” ha sido una charada, de principio a fin. Una broma de mal gusto y una pérdida de tiempo y espacio para la nación. Pero así somos. Correo electrónico: dalmx@yahoo.com |
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