Buscar en:

Mándanos tu Artículo  Envíanos tu Artículo Sugerir al Autor Sugiere al Autor Enviar a un Amigo Envía a un Amigo

Actos Heróicos
Por: José Darío Arredondo López
Pues la gente tomó las calles de muchas ciudades a lo largo y ancho de la Unión Americana reclamando un derecho ganado con hambre y trabajo. La ilegalidad de muchos ahora, al inicio del siglo XXI, es un reproche altamente fundamentado en la incapacidad del sistema económico para generar las condiciones que hagan posible la vida humanamente vivible.

México es un gran exportador de fuerza de trabajo; un gran expulsor de población, si se quiere llamar a la cosa por su nombre. Pero el gobierno presume que recibimos poco más de 20 mil millones de dólares por concepto de remesas, es decir, la sangre y el sudor de nuestros hermanos desarraigados rinde buenos dividendos. Actualmente las remesas son la segunda fuente de ingresos del país, por encima de la inversión extranjera.

La incapacidad de los gobiernos neoliberales, particularmente el actual, han logrado la hazaña de hacer que arriesguen la vida cientos de miles de hombres, mujeres y niños, huyendo de la pobreza y la marginación más descarnada, para caer en garras de la intolerancia prepotente de los gringos venidos a patriotas en una defensa tan ficticia como criminal de su territorio.

Los grupos supremacistas gringos reeditan una zaga deleznable, obtusa, anacrónica, del fascismo delirante del Ku Flux Klan, en los grupúsculos neonazis cabezas rapadas, de los Minuteman, de las turbas de cazadores de indocumentados que ya tiene su propia historia de despropósitos babeantes: la “amenaza café” y la lucha de las civilizaciones de mister Huntington se lleva de la mano con la inmoralidad del conservadurismo republicano arropado en la presidencia de Bush.

La bandera mexicana ha sido quemada públicamente por un hombre rubio y barbado, en aval de la extraña propensión de los gringos de arreglar las cosas con incendios, con violencia destructiva que de simbólica pasa por una especie de plan de acción, de programa de actividades que no puede ser más que terrorista contra las vidas e intereses de los mexicanos en el país de las barras y las estrellas.

Cabe recordar que la segunda mitad del siglo XIX mexicano concluyó con la pérdida de la mitad de nuestro territorio, con lo que se agregaron algunas estrellas a la bandera de EUA. Ahora se agregan barras en forma de fronteras, de cercos no sólo físicos sino ideológicos y quizá por ello más fuertes que las razones humanitarias que se pudieran esgrimir, en defensa de los inmigrantes.

Mientras que la debilidad y entreguismo de nuestro gobierno es cada vez más evidente, también lo es la inmoralidad agresiva y codiciosa del gobierno de la Casa Blanca. En ambos casos la ignorancia y el pragmatismo son el común denominador, en punto de unión de ambos discursos que, finalmente, se funden en el discurso del neoliberalismo más pedestre y nocivo para la humanidad toda.

A pesar de todo, Vicente Fox declara su admiración por los mexicanos que su propio gobierno ha expulsado y cuando no lo hace, tampoco genera las condiciones para que la gente deje de irse y mucho menos regrese a sus lugares de origen. La palabra fácil y el discurso cargado de emotividad barata persisten, así como en el otro lado, la patriotera arenga y el terrorismo de Estado por la vía psicológica y mediática, arruina las expectativas de una nación que pudo ser digna.

A ambos lados de la frontera tenemos discursos en el fondo xenofóbicos, preñados de la rústica cursilería del ignorante encumbrado en el poder presidencial. Abajo, el pueblo moreno o blanco recibe la carga inmunda de la moralina gubernamental, desprovista de contexto, de sentido, finalmente de verdadera moralidad.

Los desarraigados, los expulsados de México, junto con otros expulsados también de Iberoamérica, de Europa, de Asia, toman las calles en una especie de reconquista territorial de la dignidad de ser humano, pobre, trabajador.

Los casi 21 mil millones de dólares que se reciben por los envíos del exterior, no pagan la vergüenza de ser un país prostituido por la incompetencia de la derecha, por la sordidez del neoliberalismo. Y sin embargo, para el gobierno es motivo de presunción. Por eso llaman “héroes” a los desposeídos que se arriesgan a cruzar la frontera y, cuando sobreviven y logran tener trabajo, se convierten en proveedores de recursos para sus familias aquí, en México.

Las multitudes que marcharon en EUA son mayormente ilegales, mayormente mexicanos de primera o de segunda generación, mayormente gente de bien, agraviados por gobiernos cuya vocación verdadera se ancla en la perversidad neonazi, en el absurdo de la ultraderecha que no reconoce fronteras más que para separar lo que antes estaba unido, para destruir la identidad nacional y el sentido de pertenencia. Pero el pueblo tomó las calles y dio la cara.

Si los ilegales son héroes, el antihéroe resulta ser el gobierno que caricaturiza la identidad nacional y nuestros valores fundamentales, empezando por la soberanía nacional. Ante esto es necesario que meditemos el voto en las próximas elecciones.

Es claro que la derecha no tiene nada que hacer como oferta política para la mayoría de los mexicanos, es evidente que el PAN no puede ser gobierno por cuestiones de estricta salud ciudadana. A partir de ahí, usted bien podría decidir el país que nos conviene, analizando las otras dos opciones en juego: el PRI y el PRD. ¿Cuál significaría, para usted, la opción más comprometida con la nación mexicana? ¿Con su pueblo? ¿Con su historia? ¿Con su futuro?

Correo electrónico: dalmx@yahoo.com
Califica este Artículo
Excelente Muy Bueno Bueno
Regular Malo . . .
.

Para una mejor consulta de este producto se recomienda utilizar el navegador
Microsoft Explorer 4.0 (o superior) o Netscape Navigator 4.0 (o superior).