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En la intimidad Por: José Darío Arredondo López |
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Aparecen cuando usted no los espera, llegan de repente y son, a veces, ineludibles, insistentes y pegajosos. Aparentan seriedad, urgencia, importancia, cierta confidencialidad. Son los avisos que convoca a la salvación de la Patria de las garras del populismo, de la oferta política que nos llevaría a otra crisis, a la madre de todas las crisis.
Cuando uno abre su correo electrónico, saltan a los ojos y muy pronto tiñen de azul la pantalla, no por el despliegue de dicho color, sino por la clara marca del panismo en su fase mediática terminal, de cara a las elecciones federales. La bajuna verborrea agobia, decepciona y asquea. El PAN en manos del Yunque, es decir, de la extrema derecha, hace uso de la técnica del enlodamiento para poner a sus adversarios políticos como la encarnación del mal, de la ineptitud, de la corrupción y de la más nociva negligencia, al servicio de la destrucción de la expectativa de progreso de las familias. El PAN, enfermo de poder, lanza sus diatribas al viento, siguiendo la táctica de la propaganda nazi. Mienten una y otra vez, niegan el delito con aparente sinceridad y exhiben las manos “limpias”, como si de verdad lo fueran. Luchan con eslóganes publicitarios y así es Felipe Calderón el cuadripollo Maggi, el maestro limpio, la pomada de la campana y los secretos del arte babilonio. Calderón, metido en el papel de alka-seltzer electoral, hace campaña con la misma actitud retadora, farolona y populachera de Vicente Fox en los viejos tiempos de una campaña cargada de supuestos alegres, de expectativas catalizadas por el hartazgo del neoliberalismo de un PRI empanizado por obra y gracia del salinato. Calderón, con una confianza ciega en la frivolidad ambiente, persigue resucitar los viejos fantasmas de un pasado que fue cancelado por el foxismo y que dejó una huella de incredulidad fácilmente rastreable en la esfera de las sustituciones icónicas en el imaginario político nacional: el panismo foxista es, ha sido, la continuación por los mismos medios del salinismo vende patrias. El expresidente Zedillo sólo fue el que garantizó el relevo de siglas. Los panistas montados en la Internet, atiborran los buzones de correo y desparraman su rencorosa versión de lo que suponen manejo de medios, en clara ignorancia de la intimidad ajena, del nicho particular del usuario que revisa para encontrar lo que debiera importarle, pero que al final se topa con aquello que solamente contribuye al envilecimiento del ambiente preelectoral. Esta triste y pobre manifestación de estupidez sólo es comparable con la torpe abundancia de mensajes chatarra generados por los gringos, que inundan el correo con promesas de alargamientos de pene, chicas amateurs calientes y sexo entre bisexuales, además de la oferta de viagra y otras drogas a surtirse por correo. La pornografía en cuanto a tal, ahora resulta menos traumática que la persistente andanada de descalificaciones que circula en el correo electrónico. Mientras que una es eliminada de inmediato y sin consecuencias, la otra queda como una evidencia de cómo el comercio más vulgar rige la creatividad de los asesores de imagen de los que aspiran a los puestos públicos. Calderón y los panistas han dado ejemplos de una carencia casi total de escrúpulos y mienten reiterada e incansablemente, derramando la baba hedionda de la chabacanería televisiva, del discurso irresponsable, de la anemia moral más alarmante. Instigan al lector sin mucho seso a comunicar al Trife su inconformidad por “las mentiras de López Obrador”, dando por hecho que el dicho de éste es falso y que la pureza de Calderón y familia es un hecho demostrado. No es posible que nieguen las muchas evidencias de tráfico de influencia y de enriquecimiento a su sombra, de los integrantes de las familias del primer nivel en este desastroso sexenio. Queda más que clara la colusión de autoridades de diverso pelaje con los familiares incómodos, saliendo en casos a la defensa de los mismos, dejando para después el respeto irrestricto a la ley. Queda claro que en estos casi seis años la justicia ha pasado a ser un arma en contra de los enemigos políticos y un firme aliado de los poderosos sexenales. Quedan claras también las traiciones en el interior de los partidos políticos que aspiran al poder, como es el caso del PRI, víctima del salinato primero y luego de sus clones, de los muchos militantes de conveniencia que pasan a ser pitufos de la política y a veces algunos se pintan de amarillo, por caso, Alfonso Durazo Montaño. También habría que mencionar otros travestís políticos que sacan campeonatos de trapecismo, como Porfirio Muñoz Ledo, u otros menos sonoros aunque igual de sórdidos, como Genaro Borrego y congéneres. La política y los políticos pasan por una etapa de enlodamiento que era, quizá necesaria. Es el agotamiento de un modelo que vino a menos y la oportunidad de que emerja un nuevo sentido de la política. Quizá sea posible el rescate del oficio de político a partir del colapso de una práctica cada vez más ligada al mercado. La neoliberalización de la política parió, como era natural, puros hijos deformes. Mientras que el PRI debe superar el trauma del neoliberalismo salinista, el PAN debe entender que traicionó sus principios fundacionales. Mientras que el primero debe retomar sus ideales y abrazar de nueva cuenta las causas populares, el segundo debe reconocer que es obra del manoteo de mercaderes metidos a políticos. Ambos partidos erraron el camino. Ambos tienen una deuda con su historia y con la sociedad. Del PRD aún queda por escribir su historia, está por verse su verdadera vocación progresista, más allá de unas cuantas personalidades altamente significativas. Las elecciones y sus resultados pudieran ser el inicio de algo, en las coordenadas de un México al borde del colapso. Pero el PAN se ha caracterizado como una verdadera agencia de distribución de pornografía política, con un enorme potencial contaminante, con un perfil nauseabundo que bien se lo hubieran ahorrado, por el bien del quehacer político nacional. Han envilecido el proceso electoral de forma irreversible, empezando con el activismo torpe de Vicente Fox, el hombre que nunca entendió la responsabilidad presidencial. Correo electrónico: dalmx@yahoo.com |
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