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El aborto y la libertad de decidir
Por: José Darío Arredondo López
Ha habido muchos pronunciamientos, a favor y en contra, de la despenalización del aborto en el DF. La cuestión amerita una serena reflexión y no el lanzamiento de una campaña que proyecte al opinante hacia los cielos de la política mercadotécnicamente militante.

Las opiniones hasta hoy recogidas, revelan una gama de intereses muy compleja e intrigante; permiten suponer que estamos en una especie de lucha por la independencia de la mujer, que se debate ilustrando sus rasgos sumisos en declive ante la bestia peluda que es (o era) el hombre. Pero la lucha real, la de fondo, quizás es por otras cosas.

Baste analizar el argumento estelar que esgrimen los autores del proyecto, así como el complemento que ponen las damas que componen el grupo Católicas por el derecho a decidir: La mujer está en derecho de abortar antes de las 12 semanas de embarazo, si éste se considera un impedimento para la realización de su proyecto de vida. Las damas católicas por el derecho a decidir, señalan que es, sobre todo, defender el derecho de la mujer a decidir sobre su propio cuerpo.

Iremos por partes. Se parte del supuesto de que el embarazo antes de las 12 semanas no lleva consigo más que materia en proceso de organización, por lo que aparentemente no hay vida humana, y si no la hay, el aborto no daña a ningún ser vivo. No hay asesinato o supresión o cancelación de una vida.

La afirmación en la que se sustenta la iniciativa de ley, resulta defectuosa porque existen voces autorizadas que dicen lo contrario. Hoy trascendió que el Dr. Jesús Kumate Rodríguez, exsecretario de Salud y uno de los científicos mexicanos más reconocidos en su campo, nos dice que sí hay vida antes de las 12 semanas, por lo que la inocuidad de la medida queda en entredicho.

El argumento de las damas católicas por el derecho a decidir, suponen que la disposición del cuerpo femenino es cosa solamente de la mujer, pero resulta que esa mujer no se embarazó sola, en muchos casos forma parte de una familia y en otros es menor de edad, legalmente incapacitada para decidir su destino, según las leyes y la experiencia.

Por otro lado, la mujer embarazada deja de ser propietaria única y exclusiva de su cuerpo porque ese cuerpo contiene a otro, distinto al que lo cobija y nutre. Entonces, ¿cómo es que puede decidir por otro, aunque esté en ella?

Si existe el aborto legal que se refiere al embarazo producto de violación o cuando éste pone en peligro la salud de la madre, entonces, ¿qué tan necesaria es esta ley de despenalización del aborto?

Quizás nos encontremos de nuevo con argumentos que pasan por legales pero que en realidad son manipulaciones de la conciencia de los ciudadanos a favor de tal o cual opción política. En este caso, la sociedad es nuevamente víctima de camarillas inescrupulosas.

Don Marcelo Ebrard, jefe de gobierno en el DF, ha señalado que él está a favor de la iniciativa porque es “de izquierda”. Es decir, debe apoyar las iniciativas que los geométricamente opuestos rechazan.

Creo que ser de izquierda o de derecha debe tener otras connotaciones filosóficas y políticas y no ser la variable dependiente del otro polo de acción política. Si la derecha se define como conservadora del estatus dominante, ligado a los intereses del capital, la izquierda defendería, entonces, a los marginados, a los pobres, a los explotados por el capital, diríamos en general, al pueblo.

¿De qué manera se defienden los intereses del proletariado impulsando la despenalización del aborto? ¿De qué manera se defendieron los intereses de las masas asalariadas con la aprobación de la “ley de convivencia”?

Quizá la izquierda se quedó colgada del logotipo y perdió el contenido filosófico y político de su lucha; quizá es una izquierda reaccionaria, residual y sin perspectiva histórica, es decir, pragmática e inculta. Una izquierda derechizada.

La derecha, por su parte, no es garantía de honestidad y menos de pertinencia política en una sociedad tan abatida económicamente como la nuestra. La derecha ha sido cómplice cuando no impulsora del malestar económico que padecemos, aquí y en el resto de América Latina.

Entonces, los principios y la acción de la izquierda no necesariamente están ligados a la defensa de medidas caprichosas signadas por un pragmatismo feroz, sino a aquellas que insinúen cuando no garanticen la superación de la raza humana, sus mejores condiciones de vida y, por qué no, de muerte cuando éste sea el caso.

Correo electrónico: dalmx@yahoo.com
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