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Van por más Por: José Darío Arredondo López |
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El siempre nefando Fondo Monetario Internacional va por más. No basta la reciente reforma a la ley del ISSSTE, en eso de abrir cauces al capital privado a lomos de la clase trabajadora nacional; no es suficiente abrir boquetes a la seguridad social en México, cancelando derechos adquiridos por los trabajadores y reconocidos por el Estado, sino que ahora el director del FMI, Rodrigo Rato, señala que lo que sigue, para favorecer el entorno de los empresarios, es abrir el sector energético al mercado.
Se trata, lo cual es evidente, de polarizar peligrosamente a la sociedad mediante el viejo truco de la modernización a modo de la vida económico y social, a cambio de elegir al país como asiento de cualquier intento depredador privado. De prosperar los planes del Fondo y en cierta medida el Banco Mundial, tendríamos que el entorno de negocios mexicano favorecería la trasnacionalización de lo que queda de nuestro y seguramente avanzaría con gran impulso la aspiración de integrar centroamérica a la lógica de los empresarios gringos. El Plan Puebla Panamá (PPP) es su expresión más nítida y, lamentablemente, es impulsada por el gobierno mexicano, desde el gobierno de Fox. Los pueblos de base económica agrícola, los pequeños y aun medianos productores del centro y sur del país, bien pueden organizarse y defender lo que es suyo, hasta que el gobierno actúe como el feroz defensor de los intereses del capital y los despoje o elimine definitivamente. Así tenemos que los aspavientos modernizantes de los gobiernos neoliberales, sobre todo los dos últimos, han dedicado su esfuerzo a violar la Constitución o, por lo menos, a evadirla mediante subterfugios legales que tienen por beneficiarios a los consorcios nacionales o extranjeros, con severo menoscabo de la economía familiar de millones de ciudadanos mexicanos. El PPP trata de sacarle la vuelta a la ley suprema mexicana al abrir las posibilidades de inversión en materia de energéticos. Curiosamente integran los países involucrados un circuito apegado a los designios de Washington, lo que se confirma con la presencia de Colombia en apoyo a lo que sería una región geopolíticamente subordinada a intereses extranjeros. No es necesario subrayar el papel de Colombia en la defensa de los intereses gringos, si nos atenemos a la evidencia histórica de los planes y acciones coordinados y ejecutados por agencias gringas con el pretexto del combate al narcotráfico. Cualquiera podría suponer que el famoso PPP está pensado para desarrollar un cinturón protector de la frontera gringa, desde Centro América, que además significará una tajada geográfica a la salud del imperio. Por el contrario, en América del Sur se ventilan mecanismos de integración saludablemente independientes, es decir, nacionalistas. El sur continental busca exactamente lo contrario que nuestros países del centro y norte: rescatar la esencia latinoamericana, integrarse en lo económico, político social en defensa de su economía, su política y sus sociedades, preservando la identidad y viendo salidas conjuntas al progreso de sus comunidades. Mientras nosotros buscamos la forma de ser complementarios a Washington, teniendo a la cabeza de la subordinación regional a Felipe Calderón (presidente legal pero no legítimo de México) a través de mecanismos como el PPP, regalando en el interior del país condonaciones de impuestos a las más grandes empresas y consorcios privados, violentando el marco legal para que los ricos lo sigan siendo y sigan creciendo; el sur continental y el Caribe cada vez más son la conciencia crítica de América Latina, y un ejemplo a seguir. Mientras que aquí, con nosotros, se privatiza la seguridad social y cínicamente se hace ferias donde se exhiben los últimos avances en materia de armamento “para el combate al crimen organizado”, lo que es, sin duda el gran negocio del momento, en el Sur y el Caribe se tienen muestras de dignidad nacional y defensa de la soberanía como es el caso de Venezuela, Ecuador, Argentina, Cuba, por decir algunos. México profundiza su obscena subordinación a los gringos, con un alto costo político e histórico. El PPP es una vergüenza para México y América Latina. Pero un país que privatiza la seguridad social, como se demuestra con las reformas a la ley del IMSS y el ISSSTE, con el sistema de Afores que le da más oportunidades a los bancos de apropiarse del ahorro de los trabajadores, con un régimen que permite el anatosismo (cobro de intereses sobre intereses, como lo aplican los bancos) avalado por la “Suprema Corte de Justicia” de la Nación, seguramente no pinta como independiente, no tiene calidad de soberano y, por tanto, queda reducido a una vil y vulgar colonia. Correo electrónico: dalmx@yahoo.com |
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