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Libertad de Cátedra (Primera Parte) Por: Dr. Carlos Manuel Vázquez Alvarez |
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De acuerdo con el Dr. Augusto Pérez Lindo (1), desde sus orígenes alrededor de siglo XII y hasta fines del siglo XVII las universidades europeas estuvieron dominadas por el dogmatismo, es decir, estuvieron inmersas en una idea de la verdad que sólo podía ser transmitida con la autorización de la Iglesia siendo sus ideas la verdad única y definitiva.
Hacia el siglo XVII los científicos y filósofos modernos abren el camino hacia la búsqueda de nuevas verdades, (algunos de ellos fueron perseguidos por esto). La comunidad universitaria, reivindicó la "libertad de cátedra" y también el derecho al "libre examen" de todas las ideas que se encontraban en los libros esto para preservar la búsqueda científica del saber. Las universidades siempre sufrieron intervenciones del poder eclesiástico, político, económico y militar, pero esto, naturalmente, distorsiona e inhibe la búsqueda de nuevos conocimientos y la libertad para aprender o enseñar. Por eso, además de la "libertad de cátedra" las universidades fueron creando mecanismos para mantener su independencia respecto de los distintos poderes. Hacia fines de la Edad Media los príncipes y la Iglesia reconocieron los primeros estatutos de "extraterritorialidad" de las universidades, con lo que en la época moderna y contemporánea la autonomía universitaria fue ganando más espacio. En México, actualmente la vida universitaria transcurre fuera del ámbito gubernamental y cada institución la desarrolla en el ejercicio de su autonomía, siendo la tarea de la Secretaría de Educación Pública propiciar un diálogo respetuoso y constructivo que impulse el mejoramiento de la calidad académica, contribuya a la diversificación de la matrícula y aliente la búsqueda de una oferta atractiva para los jóvenes, que les permita una incorporación al trabajo en condiciones propicias para su desarrollo profesional. Las decisiones que corresponden al gobierno interno de las instituciones universitarias son tomadas con plena libertad e independencia del sector público. La independencia de que gozan las universidades, la libertad de cátedra, la tolerancia y la convivencia entre personas con distintas ideas, han sido conquistas que llevaron siglos en consolidarse. El que llega por primera vez a los recintos universitarios debe redescubrir el valor de estos principios, de hecho, tiene que aprender a ser independiente, a pensar críticamente y a resolver problemas con mayor autonomía entre otras muchas habilidades que lo conforman como ser integral en la sociedad moderna. La universidad le ofrece la posibilidad de pensar creativamente, de participar en la búsqueda de nuevos horizontes para el conocimiento y para la sociedad mientras el estudiante universitario tiene la oportunidad de fortalecer su personalidad y de formarse como ciudadano de una sociedad democrática. El mundo actual se encuentra poblado de incertidumbres y de cambios por lo cual, las universidades, tienden a flexibilizar los planes de estudios y los trayectos académicos para que los estudiantes puedan ir mejorando sus opciones. Asimismo, debido a los rápidos cambios en las ciencias, las tecnologías y las economías los perfiles profesionales tienden a modificarse mucho más rápidamente. Por todas estas razones la enseñanza pone más el acento en el desarrollo de capacidades para aprender metódicamente, para procesar información y para pensar críticamente, el conocimiento científico será tan importante como el manejo de lenguas extranjeras y el dominio de las destrezas para comunicar sus ideas y aplicarlas en la resolución de problemas. Siguiendo con lo anterior, creo que la libertad de cátedra actual debe estar basada en el cumplimiento estricto de las normas, políticas y lineamientos académicos de la universidad en la que el profesor imparte clases, y después de haber cumplido con esto, la libertad de cátedra servirá como instrumento para asegurar el aprendizaje significativo del alumno, es decir, la libertad de cátedra moderna, debe ser el cúmulo de conocimientos, experiencias y recursos que permita al profesor asegurar que el alumno obtenga un excelente aprendizaje, así como excelentes habilidades, valores y actitudes que le aseguren éxito en su vida laboral. El profesor moderno podría usar los logros de la autonomía de las universidades, en proporcionar al mundo un ser humano excelente como persona, con grandes conocimientos y con espíritu emprendedor, innovador y de líder para mejorar la sociedad. La libertad de cátedra, será entonces, todo elemento que permita al profesor ser un excelente sembrador de conocimiento, permitirá al profesor, igual que en un proceso de siembra, inquietar al alumno como si removiera la tierra para sembrar, preparar al alumno, otorgarle el poder que tiene para aprender, sembrar la semilla del conocimiento, para cosechar una excelente persona que mejore la tierra. Dr. Carlos Manuel Vázquez Alvarez Profesor del Campus Estado de México del Tecnológico de Monterrey. Ha sido reconocido en dos ocasiones con la máxima distinción a un profesor de este Campus, “El Borrego de Oro” porque en más de diez ocasiones ha encabezado la lista de los 10 profesores mejores evaluados de un total de 800 profesores del Campus. (1) Pérez Lindo Augusto.- UNNE-Virtual.- Universidad Nacional del Nordeste, Argentina.- Curso de apoyo al ingresante.- Módulo descubriendo la Universidad. |
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