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"Muchos Mundos" Por: Blanca Cortés González |
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No cabe duda que el mundo cada vez me impresiona más y no por todos los adelantos que el hombre ha inventado a lo largo de toda su existencia para buscar “mejores” formas de vida, ni por las grandes hazañas de empresarios construyendo para sí mismos monopolios indestructibles, procreados por el gran descubrimiento del libre mercado y como algunos dicen: “el único modo de salvar a los países tercermundistas”.
¡No! éstas no son las causas por las que mis ojos cada día se mantienen más abiertos. Lo asombroso para mí, es como viviendo todos en un mismo mundo, con el mismo sistema solar, con los mismos mares, bajo un solo cielo etcétera, existan tantos pequeños mundos tan distantes y distintos como lo es la Tierra de Marte, incluso creo que llegará el día en que estos dos planetas se igualen y para ese entonces nuestro globo terráqueo seguirá estando dividido en una absoluta desigualdad. El problema de todo esto, es que nos hemos acostumbrado a estas diferencias abismales y no nos ha quedado de otra mas que seguir el juego de los poderosos, para poder subsistir y alcanzar la felicidad en nuestro propio entorno. Nos hemos acostumbrado a ver la pobreza como algo lejano a nosotros, sin darnos cuenta que nos la topamos a diario y convivimos con ella, pero irónicamente también nos resignamos a ella, como si ésta fuese un mal necesario imposible de erradicar. Nos han vendido la idea que las guerras siempre son necesarias y que matar a civiles es la única forma para acabar con el terrorismo, incluso vemos como los países “democráticos y desarrollados” critican el fanatismo y las leyes grotescas y atrasadas de otros, pero a su vez aplican la ley del “ojo por ojo, diente por diente” como si ésta no fuese más arcaica que el arca de Noé. ¡El hombre se siente Dios! Y a los demás no nos queda de otra, mas que hacernos de la vista gorda y pensar: “eso no está en mis manos”. Creo que en sí, el problema de toda nuestra humanidad radica en que la mayoría de nosotros sólo pensamos en como subsistir individualmente y es precisamente ese egoísmo ciego, impuesto y propagado el que terminará acabando con nuestra existencia como seres humanos. ¿Cuál sería el resultado? si en lugar de pregonar el individualismo y el consumismo hubiera un nuevo sistema en donde se promulgara el compromiso en cada uno de nosotros por ayudar y que eso nos proporcionara un estatus social a diferencia de las frivolidades que hoy en día nos brindan una cierta posición como un reloj cartier, un mercedes del año o un viaje a las islas griegas. ¡Que equivocados estamos y a la vez que hipnotizados nos tiene nuestro propio mundo fragmentado!. Sabemos en el fondo de nosotros que no puede ser normal que existan tantas diferencias abismales en un solo mundo. Traten de imaginar por un minuto las actividades o el estilo de vida de los aristócratas, título merecido por el simple hecho de nacer y a su vez piensen en la vida de un indígena rezagado con problemas de salud, quien tiene que salir a buscar el pan de cada día a la cuesta del sol, con la piel quemada y los pies espinados, viviendo en condiciones infrahumanas, mientras en “otros mundos” se preocupan por el vestido de moda o por el menú de alguna cena de “caridad”. ¡Ya es tiempo que entendamos que los pobres no lo son porque quieren! nadie puede elegir en que cuna nacer. ¡Ya es tiempo que nos desprendamos de falsas soberbias!. Con esto no quiero decir que no valoro las ayudas humanitarias de algunos individuos y países, pero desgraciadamente no es suficiente, creo que ha llegado el momento de cambiar un sistema económico y político globalizado que únicamente nos está llevando a la subdivisión y a la fragmentación de pequeños mundos en uno mismo. Ha llegado el momento de abrir los ojos y comprometernos con el futuro mismo de toda nuestra humanidad para podernos jactar de vivir todos en “un mismo mundo”. bcortes@ciateq.mx |
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