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El fracaso del Derecho frente a la Democracia
Por: Luis Manuel C. Meján
La teoría indica que el Derecho, como regulador de la convivencia humana es la herramienta adecuada para que se produzca la Democracia y para que ésta encuentre la manera de que todos los individuos de una colectividad puedan vivir en paz y en desarrollo.

Democracia no son sólo elecciones y gobierno por el que obtiene la mayoría. Es, además, la forma de vida de una comunidad en donde todos y cada uno de sus individuos y todos y cada uno de los diversos grupos que existen dentro de ella tienen la oportunidad de actuar, desarrollarse y expresarse.

En nuestro país hemos sin duda alguna avanzado en lo primero: la democracia electoral, y se ha hecho con la contribución fuerte y decidida del Derecho. Sin embargo en la segunda parte el Derecho ha sido conculcado y arrojado a un rincón, ha predominado otro factor: la Política y la enfermedad del síndrome Poder.

Tres ejemplos: El aeropuerto, el Metro y unos bribones estafadores con autos.

1.- El aeropuerto.- Leo en las encuestas que una inmensa mayoría está de acuerdo y aplaude la decisión de la cancelación del proyecto en Texcoco. Una elite de comentaristas y columnistas la critican acremente sobre todo porque supone la cancelación de un proyecto de derrama económica, la regulación hidrológica y ecológica del valle de México, la confianza de inversionistas, la seriedad de los proyectos gubernamentales ante el extranjero, muchas plazas laborales, etcétera. Yo estoy de acuerdo en eso y, además, porque el Derecho se ha visto atropellado. No me voy a meter en la legitimidad y corrección de los decretos expropiatorios y su cancelación, eso se hubiera discutido en amparos y en la controversia de constitucionalidad planteada en la Corte. Me refiero a que todos los ciudadanos fuimos testigos de la comisión de delitos, de la confesión de ellos por parte de sus autores y el resultado es que se retiran los cargos ¡bendita facultad del Ministerio Público! y los delincuentes se convierten en héroes satisfechos porque la violencia, el antiderecho, derrotó los caminos legales.

2.- El metro.- Un grupo de trabajadores del Metro paraliza la operación de las líneas sin ningún proceso legal, sin ninguna legitimación. Se afectan a millones de usuarios, se lastima a toda una ciudad, a las actividades productivas de millones de ciudadanos, por 300 individuos que afirman tener una reclamación que hacer. Si esos individuos tienen algo que reclamar hay caminos legales para hacerlo valer, no lastimando a millones de individuos que lo único que podemos hacer es sentir desprecio por su causa como reacción al daño que nos causaron. El jefe de gobierno del DF dice que va a proceder penalmente en contra de ellos. Perdón me tengo que reír, le va a pasar lo mismo que el proyecto del aeropuerto, los delincuentes se saldrán con la suya en aras de “la paz social y el diálogo” Y si acaso su voluntad política fructifica en instrucciones a la Procuraduría se va a topar con la incompetencia que platico en el caso tres.

3.- Unos bribones estafadores con autos. Mi hijo quiso vender su auto y cayó en manos de unos estafadores que le hicieron creer que le compraban el auto y le hicieron firmar un contrato de comisión con todo tipo de cláusulas leoninas y pretensiones absurdas. Ni lo vendieron ni lo devuelven. (como advertencia, éstos tienen su “negocio” en la calle Río Mixcoac, tengan cuidado con lo que firmen y lo que negocien)
Mi hijo presentó una denuncia penal en su contra en noviembre de 2001, se encontró con que no es el único, sino que varias gentes más habían sufrido el mismo delito y habían denunciado. Pues bien, hoy, ¡Diez meses después! La averiguación previa no está concluida...
Un día que se solicitó a la agente responsable que hiciera una diligencia dando fe de hechos se negó porque no quería dar impresión de que era parcial, pues los denunciados habían presentado una queja en contra de ella y recomendó usar un Notario Público...
Yo conozco a Don Bernardo Bátiz, procurador, desde sus épocas de litigante y creo que es un buen abogado, un hombre honesto y un político comprometido con la función pública. Le pedí una cita, en mayo, me mandó decir que me recibiría el Oficial Mayor quien, hasta hoy no me ha dado la cita en cuestión.
No se si en este caso hay corrupción, pero lo que sí se es que esta es la mayor ineficacia, la mayor denegación de justicia que he podido atestiguar, de modo que los trabajadores del metro pueden estar tranquilos, nadie les va a hacer nada.

Amigos lectores, el Derecho ha fracasado frente a las luchas por el ejercicio del poder y el encanto de éste per se. Cuando veo estos casos me cuestiono mi vocación de abogado aunque sigo creyendo que si los hombres tenemos disposición, es el único camino que nos debe permitir ejercer democracia, política y poder.
Usted abogado ¿qué opina?

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