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Un Soldado en cada Hijo te dio... Por: Roberto Martínez Iglesias |
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En este momento me encuentro en posición de firmes y saludando marcialmente a un héroe de la Patria Mexicana…Me refiero a Miguel Nassar Haro… el legendario luchador que hizo que el México que ahora disfrutamos, pueda mantenernos en un estado de libertad.
Me explicaré y trataré de ser claro y objetivo para las nuevas generaciones, que al parecer desconocen lo más elemental de lo que ahora han dado en llamar “La Guerra Sucia”, de la cual me preguntaría… ¿alguien ha conocido a lo largo de la historia del mundo antiguo y moderno una guerra que sea limpia? Hace más de 30 años México se encontraba en un momento histórico del cual las nuevas generaciones ni idea tienen, pues nadie se los platicó como realmente fue. Nosotros, los viejos que tenemos memoria, porque hay otros viejos olvidadizos convenientemente a sus intereses que se acuerdan de otra historia diferente a la real… la historia modificada a conveniencia que rescribieron algunos traidores a la Patria, que han cometido la infamia de engañar a nuestra juventud a lo largo de las siguientes generaciones contándoles historias en las cuales, como cosa insólita y nunca vista… los malos al final resultan ser los buenos. Ciertamente, en aquellos años, como la prensa señala ahora, hubo una guerra. Una guerra en la cual México fue sorprendido por las ráfagas de ametralladoras que intentaban acallar la alegría de un pueblo que ríe y canta, de un pueblo que aun en las peores vicisitudes por las que ha pasado, por las devaluaciones, por el saqueo de políticos sin alma, misericordia ni corazón, por un México desvastado en su economía, que dejó de llamarse el “Cuerno de la Abundancia”, pues los políticos se llevaron la abundancia y nos dejaron… puro cuerno!!!... pero eso como dijo la viejita de la tele....es oootra historia. Prosigo entonces…. Un buen día México se encuentra con la noticia de que un grupo de profesores y aventureros, habían ido a estudiar auspiciados y becados por el entonces Instituto de Relaciones México – Cubano, con pasaportes falsos, a la Universidad del Terrorismo, la universidad Patricio Lumumba de Moscú, que fue construida por la Unión Soviética en 1960, durante el gobierno de Nikita Khrushchev, y que entre muchas de sus materias impartidas, consistían en adiestrar ideológica y operativamente a personas inconformes con las cosas que ocurrían en sus respectivos países, y entre sus catedráticos se encontraba Ilich Ramírez, un temible guerrillero venezolano llamado “Carlos” o “El Chacal”. Después ese grupo de jóvenes pasó, también con pasaportes falsos a China Comunista, la China de Ho Chi Mhin, a entrenarse en los campos de adiestramiento de las guerrillas, para después de graduarse, regresar clandestinamente a México a intentar derrocar por la fuerza de las armas y la traición al gobierno constituido y elegido por el pueblo Mexicano para regir sus destinos. A estos ilusos se les ocurre, el 23 de septiembre del año de 1965, intentar tomar por la fuerza el destacamento militar acantonado en el poblado de Madera, en la sierra de Chihuahua, y traicioneramente atacaron con armas de fuego a los soldados mexicanos, a esa hora dormidos, matando a mansalva a unos cuantos. Los soldados se rehacen de inmediato y al toque de “a las armas” y los vibrantes tonos de la corneta de órdenes tocando “Fuego a discreción”” se reagrupan y repelen la agresión traidora de un extraño enemigo que osaba profanar con su planta nuestro sagrado suelo Mexicano. Ahí empezó la guerra sucia... ensuciada si, por un grupo de traidores a la Patria, cuyos sobrevivientes que huyeron como conejos asustados de la idiotez que habían cometido impulsados por las palabras de convencimiento del profesor Arturo Gámiz, que quería un México totalitario, comunista, en donde todos fueran pobres, muertos de hambre, uniformados de marrón, como había visto ataviados a los chinos de Mao Tse Tung, con la mirada baja, como auténticos zombis… eso querían ellos para lo cual, había que derrocar al gobierno Mexicano. Más tarde, un grupo de estudiantes de diversas universidades, de campesinos inconformes, de obreros flojos renuentes al trabajo fecundo y creador que México necesitaba en los albores de la Revolución Industrial, se unen y forman diversas unidades de combate armado, entre los cuales nacieron la “Unión del Pueblo”, El “Frente Revolucionario”, el “Movimiento Armado Revolucionario” y la “Liga Comunista 23 de Septiembre” entre otras en las ciudades, y en el campo nace la “Unión Cívica Guerrerense”, la “Brigada de Ajusticiamiento del Partido de los Pobres” y algunas otras mas células combatientes, que se constituyen en una “Fuerza Militar” y ojo aquí… en una “Fuerza Militar”, es decir en un “Ejercito Celular” creado para atacar a las fuerzas policiales y militares de la Nación Mexicana, es decir, en un “Ejercito Revolucionario”. Entre ellos iba Jesús Piedra Ibarra, un estudiante de la carrera de medicina en la Universidad de Nuevo León que se convirtió en un feroz asesino, y no en la blanca paloma que su madre dice que es su retoño, a quien su abuela, doña Conchita de Ibarra le confió a mi madre, de quien era amiga muy personal, su temor, su miedo sobre la vida de su hija, Rosario, quien había sido amenazada por su propio hijo de asesinarla, si continuaba su búsqueda, argumentando que con cada noticia que daba a la prensa, la policía lo buscaba con mas escrupulosidad y eso ponía en peligro a su movimiento subversivo, guerrillero y traidor a esta Patria Mexicana. Ese es el “angelito” que busca con tanto resentimiento hacia las autoridades esa mujer activista, que tanto visita Chiapas, en donde por cierto, el amigo y compañero de su hijo, el “Comandante” Germán, estuvo escondido 25 años planeando su golpe traidor que el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional dio aquel primero de enero de 1994, en donde también, como en Ciudad Madera, Chihuahua, sorprendió a los soldados durante su sueño para volver a atacar con fiereza. Bien valdría la pena buscar en Chiapas, entre los miembros del EZLN si por ahí hay otro “desaparecido”, como es el caso de Yáñez Muñoz, alias Germán, y que se esconde como rata, sin dar la cara y manteniendo a todo un país en vilo en espera de noticias sobre la guerra sucia, y sobre Miguel Nassar a quien admiro por su patriotismo. Miguel Nassar lo único que hizo fue servir a México con acrisolado amor patriótico, arriesgando su vida, poniendo en peligro a sus hijitos pequeños en aquellos años, quienes tuvieron que cambiar una letra de su apellido de Nassar por Nazar, para poder acudir a sus escuelas sin ser estigmatizados, pero sobre todo, con la esperanza de no ser victimados por esos seres crueles que se decían revolucionarios. ¿Qué es un hombre duro? ¡Pues si! ¡Si lo es! Durísimo en su afán de servir a México, anteponiendo los intereses de la Patria a sus intereses personales y familiares, pero dígame usted, amable lector, ¿Hay algún héroe en la historia que haya sido blando? Pancho Villa, antes bandido y hoy héroe nacional al igual que Zapata, jamás fueron blandos, antes bien, eran despiadados y crueles, pero hoy la historia los califica como seres excepcionales que dieron todo por la Patria, argumento discutible que sería motivo de otra intervención periodística por mi parte. |
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